
En el mundo online hay una gran diversidad de recursos que podemos encontrar, tanto para informarse como para ampliar nuestros gustos musicales, cinéfilos o de lectura. Por esto es que decimos que “El poder de la estela ha llegado”, ya que por medio de Internet uno tiene la opción de comprar, arrendar o simplemente bajar de forma “gratuita” lo mismo que podemos encontrar en cualquier tienda de alquiler de videos, o venta de música, e incluso en una librería.
Un claro ejemplo es la industria musical. Hoy en día podemos ver que las ventas en las grandes tiendas son menor que antes, ya que las personas solo buscan canciones de sus gustos, lo cual para ellos no vale la pena invertir en un CD completo ya que siempre se da que 2 o 3 temas son del gusto del consumidor, es por eso que la gente prefiere bajar las canciones antes que invertir en ellas. Si bien es cierto aquello no tiene costo monetario para el público, igualmente existe una desventaja ante esto, ya que el tiempo y el costo sicológico es un precio que comprando no lo es.
Los discos, libros, documentales o películas que tuvieron menos éxito en su momento, hoy son los más populares dentro de la industria online, ya que gracias a buscadores como Itunes, Amazon o Netflix han descubierto que los “fracasados” también venden, dejando claro que la popularidad de los grandes éxitos ha dejado de tener el monopolio.
El negocio de la larga estela se basa en recomendar sitios para atraer cada vez más individuos que se hagan consumidores de este, lo que hace que se haga un redescubrimiento de gustos de distinto tipo, ya que con la cantidad de resultados encontrados en este medio la gente amplia sus conocimientos culturales, lo que “la tiranía de los grandes éxitos”, no permite.
Un claro ejemplo es la industria musical. Hoy en día podemos ver que las ventas en las grandes tiendas son menor que antes, ya que las personas solo buscan canciones de sus gustos, lo cual para ellos no vale la pena invertir en un CD completo ya que siempre se da que 2 o 3 temas son del gusto del consumidor, es por eso que la gente prefiere bajar las canciones antes que invertir en ellas. Si bien es cierto aquello no tiene costo monetario para el público, igualmente existe una desventaja ante esto, ya que el tiempo y el costo sicológico es un precio que comprando no lo es.
Los discos, libros, documentales o películas que tuvieron menos éxito en su momento, hoy son los más populares dentro de la industria online, ya que gracias a buscadores como Itunes, Amazon o Netflix han descubierto que los “fracasados” también venden, dejando claro que la popularidad de los grandes éxitos ha dejado de tener el monopolio.
El negocio de la larga estela se basa en recomendar sitios para atraer cada vez más individuos que se hagan consumidores de este, lo que hace que se haga un redescubrimiento de gustos de distinto tipo, ya que con la cantidad de resultados encontrados en este medio la gente amplia sus conocimientos culturales, lo que “la tiranía de los grandes éxitos”, no permite.
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